Imagina viajar en el tiempo, en los años 60, cuando apareció un invento revolucionario: el reproductor de cassette, una pequeña maravilla portátil, creado por el consorcio electrónico Phillips, que permitió a las personas capturar momentos, grabar sus voces y, por supuesto, sus canciones favoritas. Este pequeño aparato podía ser trasladado de un lugar a otro con facilidad, además de consumir poca energía.

Reproductor de cassette – Silver

En Ecuador este medio conectó comunidades dispersas, llevando música tradicional y mensajes a los rincones más alejados. Pero no fue hasta la década de 1970 que los radios grabadores, se convirtieron en los reyes de las fiestas y reuniones familiares.

El cassette fue el corazón de estos equipos, creado por Lou Ottens (del consorcio Philips). Este pequeño objeto guardaba desde los pasillos de Julio Jaramillo hasta los mejores éxitos internacionales, uniendo generaciones en torno al sonido. 

Cassette lado A

Su diseño compacto y facilidad de uso lo hicieron muy popular. Este pequeño rectángulo de unos 10 cm de largo, de plástico contenía una cinta magnética capaz de almacenar música o mensajes de voz. Tenía dos carretes dentro de su carcasa transparente o de colores, que giraban para reproducir o grabar sonido. Venía en diferentes capacidades, desde 30 hasta 120 minutos de grabación, dividido en dos lados: el lado A y el lado B. Esto permitía duplicar su capacidad: ¡un mini baúl de tesoros musicales! Además, podías personalizarlo escribiendo títulos en su etiqueta adhesiva o decorarlo con tus propios diseños.

Ahora, hablemos del truco más icónico: usar un esfero o tu dedo para rebobinar la cinta. Cuando la cinta se enredaba o querías volver a escuchar tu canción favorita sin gastar las baterías del grabador, este método era tu mejor aliado. Insertabas el esfero en uno de los agujeros del carrete, lo girabas con destreza y, ¡listo

Rebobinando la cinta con un esfero

Para usar el cassette, primero lo insertabas en la ranura del grabador con cuidado, asegurándote de que las ruedas encajaran bien. Luego, presionabas el botón play y dejabas que la magia comenzara. Si querías escuchar una canción específica, necesitabas adelantar y retroceder la cinta, escuchando con atención el sonido característico del carrete en movimiento. ¿El resultado? Un momento de paciencia y alegría cuando finalmente sonaba tu canción favorita.

Hoy, aunque los reproductores de cassettes han sido reemplazados por tecnologías modernas, su legado sigue vivo en la nostalgia de aquellos que vivieron sus mejores años con estos equipos.

Y tú coméntanos ¿Qué tipo de dispositivo utilizas hoy en día para escuchar música?

Referencias:

Valarezo, R. (2023). Loja de Ayer (1950-2000). Visión retrospectiva de su convivir y desarrollo.

González, S. (2023). El Cassette: La Revolución Musical que llevó a la Individualización

Categorized in: